Portada :: España
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-04-2015

 

 

( Aquest article ha estat eliminat per l'administració !!!) 

   

    La titular del Blog: Llum Sánchez Penalva

 
Portada :: España
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2015

 

 
Un documental desvela las torturas a menores en los internados del franquismo

 
 
La Marea

 

“Me quemaban el culo con velas y me restregaban ortigas por mis partes por orinarme en la cama”; “lo que le hice a este señor sé que se llama felación, pero yo entonces no tenía ni idea”; “pensé en suicidarme. Que un niño con 12 años piense en eso es muy duro”. Son algunos testimonios de los centenares de miles de niños y niñas que pasaron gran parte de su infancia, cuando no toda, encerrados en internados y centros de beneficencia durante el franquismo y los primeros años de la democracia. Allí fueron víctimas de palizas, violaciones, trabajo esclavo y vejaciones, en unos centros que el régimen utilizaba para su propaganda. Unas dramáticas experiencias vitales que quedaron sepultadas por el silencio y que recoge el documental Los internados del miedo, realizado por dos de los periodistas que más han documentado la barbarie de la dictadura en España, Montse Armengou y Ricard Belis, y que este martes estrena el programaSense Ficció de TV3.

Los testimonios que han podido recabar destacan por su crueldad y evidencian la impunidad con la que órdenes eclesiásticas que cobraban por cada niño que acogían, e incluso funcionarios del Estado, actuaban contra unos menores que no tenían manera de defenderse ni denunciar. “Me llevaron a Sant Boi. A veces yo le contestaba a la monja y me castigaban con electrochoques, pero no porque estuviera loca, sino como castigo”, relata en la cinta Julia Ferrer, sobre su experiencia en la Casa de la Caridad de Barcelona. “Venía el sacerdote con la mano bajo la sotana, tocándote y tocándose él, teniendo un orgasmo. Y a este mismo señor al día siguiente lo veías dando misa a las 8 de la mañana. Mi creencia en Dios quedó trastocada”, explica Joan Sisa, que pasó varios años en las instalaciones Llars Mundet de la capital catalana, un internado inaugurado por Franco para acoger a niños procedentes de familias desestructuradas.

Algunos de los afectados dan fe de la explotación laboral a la que fueron sometidos. “Yo fui vendido. Me sacaron del colegio y me llevaron a León a cuidar ganado a los montes completamente solo, con 13 años”, cuenta José Sobrino, uno de los afectados. “Nos hacían lavar de la mañana a la noche con sosa. Me quedaron las manos llenas de agujeros, con sangre y pus. En el colegio éramos esclavas”, afirma Isabel Perales sobre sus años en el centro religioso Ángeles Custodios de Bilbao.

Otros testimonios relatan palizas cotidianas y vejaciones delante de los demás niños. “Un aspecto en el que hemos incidido bastante es en que no se trataba de castigos que se estilaban en la época, como podía ser pegar con una regla en la mano en la escuela, sino que rayan la tortura: los apaleaban de forma cruel, los humillaban en público, de manera que les han quedado secuelas terroríficas o les daban una comida infecta y si vomitaban les obligaban a comérselo, con el discurso aquél de ‘con el dinero que nos costáis y lo que hacemos por vosotros’”, expone Armengou. “Estamos hablando de mucha maldad, de mucho desprecio. Y un impacto muy fuerte para nosotros ha sido comprobar que este tipo de abusos tuvieron su auge en los 60 y 70, pero también se produjeron a principios de los 80. Con la amnistía del 77 mucha gente salió a la calle, pero en cambio estos niños continuaron encerrados en una especie de cárceles”, apunta.

La extensión del fenómeno

“El régimen franquista se encargaba de la beneficencia y la asistencia social, pero en la mayoría de casos era una beneficencia falsa, con ánimo de adoctrinamiento y formación ideológica. Además, había sido el régimen el que había creado esa situación: niños desvalidos porque los padres estaban en las cárceles, o porque se habían separado y la madre perdía la custodia, incluso abandonados porque la madre no podía soportar el estigma de ser madre soltera”, detalla Armengou. “Existía un organismo terrorífico, el Patronato de Protección de la Mujer, que se creó, textualmente, para ‘proteger a la mujer caída o en riesgo de caer’; pero ese centro que iba encaminado a la prevención de la prostitución acabó siendo un contenedor donde fueron a caer niñas en exclusión social, adolescentes con inquietudes políticas, o menores que habían sido violadas por algún familiar y se habían quedado embarazadas. A quienes encerraban era a las víctimas”, subraya la documentalista.

A pesar de no ser un fenómeno que sucediera en todos los internados, colegios religiosos, orfanatos, preventorios antituberculosos o centros de Auxilio Social, los casos de abusos físicos, psíquicos, sexuales, de explotación laboral y prácticas médicas dudosas ocurrieron en multitud de ellos. Tanto que después de elaborar documentales como Los niños perdidos del franquismoLas fosas del silencio o el retrato del Valle de los Caídos Abuelo, te sacaré de aquí, es el trabajo con el que sus autores se han encontrado más casos entre conocidos y allegados. “Mucha gente nos ha dicho que su padre, su hermano, un amigo… ha pasado alguna experiencia no demasiado agradable en uno de esos internados. Es el documental en el que nos ha pasado más”, asegura Armengou.

Sin reparación

Los autores del documental contactaron con algunos de los presuntos responsables de esos abusos para corroborar las historias y contrastar información, pero estos no aparecen en la cinta, que se centra en dar voz a las víctimas. Algunas de ellas se encuentran adheridas a la querella argentina por los crímenes del franquismo, pues afirman no creer en la justicia española. Hubo quien recientemente acudió a la justicia eclesiástica que, “aunque parezca extraño, es mucho más dura que la civil para casos de abusos, con plazos de prescripción mucho más amplios”, señala Armengou, aunque los casos se cerraron al haber fallecido los presuntos culpables.

Al contrario de lo que sucedió en Irlanda, donde tanto el Estado como la Iglesia han condenado los casos de abusos a menores, en España el Estado ni siquiera ha escuchado a las víctimas. Es mediante trabajos como éste que, por primera vez, sienten que alguien se interesa por ellos y se atreven a desvelar sus traumas. Armengou destaca el cariño que reciben por ese trabajo: “Una vez más nos hemos encontrado unas muestras de agradecimiento brutales por parte de la gente. Con todas las dificultades continuamos haciendo una apuesta por estos temas, pero es increíble que tengamos que seguir haciendo de bomberos, de UVI y de primeros auxilios sobre la verdad y la reparación en este país. A nivel profesional es muy enriquecedor. Pero como ciudadana es una vergüenza”.

Fuente: http://www.lamarea.com/2015/04/27/un-documental-desvela-las-torturas-a-menores-en-los-internados-del-franquismo/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter 
 
Portada :: Ecología social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2015

 

Entrevista a Francisco Báez Baquet sobre "Amianto: un genocidio impune"
 
"En lo relativo a determinadas cuestiones, las empresas actúen de forma solidaria, sin fisuras"

 
                                                                                                      
                                                                                                                                     

                                                                                  
 
 
       
    

Francisco Báez, ex trabajador de Uralita en Sevilla, inició en los años 70 del pasado siglo la lucha contra esta industria de la muerte desde las filas del sindicato de CCOO. Ha dedicado más de 40 años a la investigación sobre el amianto. Paco Puche, otro luchador imprescindible, reseñó su obra (escrito editado en las páginas de Rebelión.org).

***

Estábamos en el apartado 2.6: “Chovinismo, hipocresía y dobles estándares”. Me ha llegado estos días una recomendación suya: “Amianto rojo” de Paco Puche. ¿Qué tiene de interés este nuevo trabajo de su amigo?

Con el juego de palabras que supone el título de su trabajo, viene a poner de relieve el carácter sangriento de todas

la variedades de amianto, cualquiera que sea su verdadero color.

 

¿Alguna noticia destacada más que quiera comentar?

En el presente mes de marzo, se publica en el International Journal of Occupational and Environmental Health un trabajo de Baur y colaboradores, en el que estos autores denuncian cómo se ha intentado socavar la campaña de la Organización Mundial de la Salud, para detener el uso de todas las formas de amianto, incluido el crisotilo.

 

Esta denuncia pública, viene a poner en evidencia que, en el presente, prosiguen sin cesar las maniobras de uso torticero y sesgado de los datos científicos disponibles, y de su interpretación, a conveniencia de los poderosos intereses económicos que en la sombra siguen financiando ese tipo de prostitución de la labor científica. Es un eterno combate, que no cesará hasta que los gobiernos de todas la naciones se decidan a sumarse a una generalización completa de la prohibición del crisotilo o amianto blanco, lo que, en la práctica, vendría a equivaler a hacerla extensiva a todos los tipos de asbesto.

 

Me centro en su libro. Abre el apartado 2.6. con una cita: “No existe en vigor ley global alguna, capaz de permitir la diferenciación entre actividades criminales al estilo mafioso y “actividad comercial normal””. ¿Es así es su opinión? ¿Coincide con este comentario de Baunman?

Hay ciertas prácticas, que se toleran, que no se las condena judicialmente, y que sin embargo representan demasiados “coladeros” por donde las empresas pueden escurrir sus responsabilidades. En mi libro hablo de algunas de ellas, relativas a los buques, a su trazabilidad como producto industrial, y a la titularidad y estado real de conservación de los mismos: los abanderamientos de conveniencia, los cambios frecuentes de titularidad (con el evidente propósito de dificultar su identificación), los cambios frecuentes en la denominación de los barcos mercantes, con el mismo propósito, el falseamiento en la declaración de ruta y puerto de destino; no declarar al buque en situación de desguace, para hacerlo de improviso, una vez arribado al puerto verdadero; el falseamiento de la carga de amianto que el buque tiene incorporada en su estructura, etc., etc. Todo ello, con el manifiesto propósito de soslayar la legislación internacional, relativa al desguace y desamiantado de las naves. El secreto bancario, los paraísos fiscales, la interposición de empresas meramente instrumentales y ad hoc, etc., vienen a completar ese turbio panorama, en nombre de la libertad de comercio y del respeto a la propiedad privada, por encima de cualquier otra consideración. Es en ese marco general, en donde terminan por difuminarse las fronteras entre el tráfico marítimo lícito y normal, con sus máquinas –los buques-, y la ilegalidad más o menos encubierta o tolerada. Hay historias, en las que las autoridades portuarias y estatales han quedado clamorosamente burladas.

 

Denuncia usted de entrada una práctica de dobles estándares. ¿Nos la explica? ¿Qué países la cometen?

Hay varias situaciones a las que se les podría atribuir ese reproche, pero hay dos sobre las que, por su mayor importancia, conviene enfatizar. En primer lugar, gobiernos que mantienen la prohibición del amianto en su propio territorio, y que, sin embargo, nada objetan en relación al hecho de que las centrales de holding de multinacionales del amianto radiquen en ese mismo territorio, al que fluyen los beneficios originados por esa actividad, procedentes de la fabricación con asbesto, radicada en los países en los que no rige esa prohibición; con idéntico esquema, tendremos a las entidades financieras con participación en el capital de esas industrias que extraen, comercian o fabrican con amianto. Entidades financieras, que en algún caso (Sudáfrica) son meras continuadoras de la minería del asbesto, cuando todavía esa actividad no estaba prohibida en el citado país.

En segundo lugar, ese reproche también es aplicable, cuando los puertos de tránsito, en los países prohibicionistas, brindan sus facilidades logísticas para que el comercio del asbesto discurra, hasta sus puntos de destino, en los que el amianto no está prohibido. ¿Pueden imaginar algo semejante, referido, por ejemplo, al tráfico de estupefacientes? Es en ese preciso contexto, en que se enmarca mi propuesta de «Manifiesto de Roma», que algunos de nuestros lectores quizás recodarán. Véase: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=192104 

Seguro que sí. Señala usted a continuación que no sólo ocurre con multinacionales sino incluso con las propias autoridades políticas como, por ejemplo, en el caso del gobierno español presidido por Mariano Rajoy. Una breve ilustración de ello por favor.

Dado que la cuestión ya la abordamos en nuestras entrevistas número 19, 20, 22 y 32, creo que, para no incomodar a nuestros lectores, debemos ceñirnos aquí a remitirnos a esos contenidos previos, y limitarnos, si no le parece mal, a rememorar el hecho de que a una empresa extranjera («DURALITA»), se le permita, desde una web oficial del gobierno español, como es la de la Cámara de Comercio de España en El Salvador, anunciar sus productos de amianto-cemento, incluyendo en ello el acceso directo a la web de dicha compañía, en la que, tergiversando la evidencia científica más palmaria, se inserta un texto en el que se viene a defender la supuesta inocuidad del crisotilo o amianto blanco.

¡De nuevo me ha corregido! Mil gracias. Menos mal que no tengo que examinarme. Me imagino la nota… Mantiene usted la tesis de que si en los puertos de Gibraltar o Rótterdam, por ejemplo, se cargan o descargan partidas de amianto en bruto o de productos elaborados aunque sólo sea en tránsito hacia terceros países “se están infringiendo las respectivas prohibiciones nacionales”. ¿Por qué? ¿La prohibición del amianto es entonces una farsa?

Se están infringiendo potencialmente esas legislaciones nacionales, porque es inevitable que aisladamente se produzcan fugas de amianto, en las operaciones de carga y descarga.

¿Qué paralelismo establece usted entre el amianto y el comercio ilegal de drogas?

Al igual que ocurre con las drogas, es evidente que no todas las naciones mantienen el mismo rigor normativo, y en ambos casos esa disparidad es el origen de problemas que no se originarían, si la misma no existiera; si la prohibición fuera absoluta en todas partes, sin matices ni excepciones.

Las leyes, señala usted, deberían ser la plasmación coercitiva de unos principios morales. ¿Qué principios morales deberían ser esos? Por lo demás, si admitimos el realismo sucio, todas las leyes son plasmación de unos principios morales (aunque algunos de ellos sean bastante inmorales)

Me refiero, evidentemente, al respeto a los derechos humanos, incluyendo al más fundamental: el derecho a la vida.

 

Habla muy bien de un artículo o libro de 2010 de Roman Shleynov. Usted mismo toma pie en él. ¿Qué destacaría de ese trabajo?

Yo haría extensiva esa recomendación, a dos trabajos del mismo autor:

Roman Shleynov, The World’s Asbestos Behemoth. The Center for Public Integrity – DANGERS IN THE DUST – Inside the Global Asbestos Trade. July 20, 2010 BBC & ICIJ – International Consortium of Investigative Journalist   http://www.publicintegrity.org/2010/07/21/3447/worlds-asbestos-behemoth

que también puede ser indirectamente accedido, dentro del interesantísimo conjunto:  www.publicintegrity.org/investigations/asbestos/articles/entry/2187/  

y R oman Shleynov, Government and Capitalist Alliance Makes Russia an Asbestos Behemoth Center for Public Integrity. August 30th 2010http://www.thecuttingedgenews.com/index.php?article=12514&pageid=&pagename

Ambos están accesibles en Internet, y su lectura directa (usando los enlaces que he incluido), resulta claramente preferible a cualquier reseña resumida que yo pueda hacer ahora aquí de ellos; no le quepa la menor duda, de que quienes estén verdaderamente interesados en conocer al criminal entramado capitalista vinculado a la extracción, comercio, transporte y uso industrial del asbesto, así lo harán, porque he de decir, que a esta altura de la historia, efectivamente, ya no cabe aplicar otro calificativo, que no sea el de criminal, referido a esas actividades económicas, a su impertérrito mantenimiento, a sus clamorosas tergiversaciones de las evidencias científicas, a su resistencia numantina a indemnizar a las víctimas, al chantaje de los acuerdos extra-judiciales, al emponzoñamiento de la literatura médica, etc., etc.: criminal, cri-mi-nal. ¿Vale?

Vale, de acuerdo. No tengo ninguna duda. Y gracias por las recomendaciones. Alemania, la gran potencia económica europea, un ejemplo de capitalismo exigente y eficaz según algunos, ¿está también inmersa en temas de dobles estándares?

La industria del cloro basta para atestiguarlo. Como no me cansaré de repetir, el mantenimiento de esa excepción de uso, sólo es factible, asumiendo implícitamente la simultánea no prohibición en la mayoría de los países no pertenecientes a la Unión Europea, porque sólo bajo esa premisa nunca admitida expresamente, puede resultar rentable una extracción de amianto, que sólo para su uso en la industria del cloro, no sería viable económicamente.

¿A qué llama usted política empresarial de exportación de riesgos?

Relegar las industrias peligrosas y contaminantes, a países de desarrollo económico emergente, en los que las normas reguladoras son inexistentes o fuertemente permisivas, con autoridades que priorizan el desarrollo económico, por encima de toda otra consideración, con un conocimiento científico de los riesgos, escaso o nulo, con una percepción social de los mismos, con sordina y con un “despiste” clamoroso, de un candor, a veces, inimaginable.

Los grandes grupos bancarios españoles, ¿participan o tienen relaciones financieras con empresas que usan estos dobles estándares?

Hay un permanente déficit de transparencia. El velo societario, cuyo levantamiento tan difícil resulta siempre, frecuentemente no es único, ni estático en el tiempo; es escurridizo. Si se dispone de alguna evidencia fragmentaria, incompleta o poco concluyente, es mejor aguardar a que la misma se pueda consolidar, antes de hacer afirmaciones categóricas y concretas. Ciñéndonos a lo que usted plantea, en mi libro aludo a participaciones minoritarias, de entidades financieras pertenecientes al grupo «Santander».

Habla usted de un hilo de Ariadna que comparten empresas que, aparentemente, compiten ferozmente entre sí. ¿Qué hilo es ese?

En realidad cabría hablar de dos, complementarios. Por una parte, mientras que el conjunto de empresas se presenta como una serie de compartimentos estancos, y así es, por lo respecta a sus respectivas responsabilidades legales, sin embargo, a caballo de esa compartimentación, una red de partícipes simultáneos en más de uno de los correspondientes consejos de administración, extiende una maraña de responsabilidades éticas, ya que las legales quedan parapetadas en cada uno de esos compartimentos; en eso consiste su estanqueidad.

Por otra parte, la segunda red, es la determinada por las participaciones financieras cruzadas, esto es, el cruce de paquetes accionariales. Ambas conexiones discurren paralelas, siendo la primera, en parte, una consecuencia de la segunda, pero la primera resulta ser mucho más extensa que esta última.

Si tomamos, al azar, una empresa cualquiera, y tratamos de rastrear la presencia de miembros del consejo de administración, en los de otras empresas distintas, esa operación, reiterada ad infinitum, nos embarcará en un propósito de imposible término, en la práctica.

Por eso, no es de extrañar que en lo relativo a determinadas cuestiones, las empresas actúen de forma solidaria, sin fisuras.

Le copio: “La tecnología, la maquinaria, el acceso a las materias primas necesarias etc, están disponibles y se usan, pero sólo para la elaboración de productos destinados a allí donde la incorporación del crisolito es objetada. Ni a los usuarios ni a los trabajadores propios se les evita el riesgo mortal más que cuando no hay otra alternativa que aceptar la prohibición si se quiere poder exportar”. ¿El capitalismo es el mal? ¿No existe un capitalismo con rostro humano?

El capitalismo sin freno ni límites, es el mal. Ojo: y lo mismo cabe decir de otros factores productivos.

El capitalismo con rostro humano, en la práctica, en una buena medida, se trata sólo de una cuestión de marketing, en la que las apariencias son lo que más importa.

¿No cree entonces en el llamado capitalismo humanista? ¿Le parece una estrategia publicitaria? Muchos hablaron de él en su momento como una posibilidad alternativa.

Cuando he respondido como lo he hecho, lo que he tenido en mente, primordialmente, han sido los casos de empresas que en un momento dado han efectuado expresas declaraciones de responsabilidad social y de compromiso medioambiental, cofradía en la encontraremos a miembros tan vinculados al amianto, como pueden ser, por ejemplo, el Grupo «Etex» (antes «Eternit»), o la firma «Johns Manville». Algunas de esas empresas, son las que incluyen en su argumentación promocional tal tipo de alegaciones, dedicando a esos menesteres parte de su presupuesto anual de gastos, y creando estructuras organizativas, específicas también para ese tipo de actividades. Sin embargo, para quienes han tenido “el privilegio” de poder observar, desde dentro, cómo en tales empresas se solventan las reclamaciones de sus clientes o empleados, a esos no se les puede dar “gato por liebre” en esto.

Y perdone. ¿A qué otros factores productivos se refería hace un momento?

En realidad, a cualquiera imaginable, porque lo fundamental es, que no pueden haber roles sin límite ni freno en sus actividades, sino que tienen que haberlos, y que no es cosa baladí en dónde se sitúan esos límites. Pero si lo que pretende es que “me moje”, no tengo reparos en hacerlo explícito: también los derechos de los trabajadores no pueden ser, ni en teoría ni en la práctica, ilimitados.

Es más que razonable desde luego. Casi nada puede ser ilimitado. Pasamos al apartado 2.7 si le parece. Su título: “En tiempos recientes”. ¿De qué asunto trata?

Se trata de una revisión, hasta el momento de la publicación del libro, de los acontecimientos que en los últimos años han jalonado la lucha contra el amianto, que en una buena proporción lo ha sido contra la «conspiración de silencio».

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter 
 
 
 
Portada :: España
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-10-2014

Entrevista a Francisco Báez Baquet sobre "Amianto: un genocidio impune" (XX)
 
 
 
 “En España hayan llegado a ser clasificados como 'leves' casos de cánceres          
 
pulmonares originados por exposición al amianto”


 

Francisco Báez, ex trabajador de Uralita en Sevilla, inició en los años 70 del pasado siglo la lucha contra este industria de la muerte desde las filas del sindicato de CCOO. Ha dedicado más de 40 años a la investigación sobre el amianto. Paco Puche, otro luchador imprescindible, reseñó su obra (escrito editado en las páginas de Rebelión.org).

***

Decía usted que España es líder por doble motivo?, ¿por qué dos motivos?

Lo de España es difícilmente superable, aunque obviamente hay naciones tercermundistas en las que ni siquiera existen estadísticas de salud, de ningún tipo.

Aquí, al menos, lo aparentamos. Me remito al contenido de dos párrafos ya escritos por mí:

“En el trabajo de Rodríguez Suárez, Hevia Fernández y Tato Budiño, relativo al cáncer ocupacional en nuestro país, y citado en nuestra bibliografía, se indica lo siguiente: «Si comparamos nuestros resultados con las cifras de Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, se constata que declaramos menos del 0,1% de lo que estimamos tener. Lo que sitúa al cáncer laboral en el puesto de mayor déficit de declaración de las enfermedades profesionales en España».”.

“Si asumimos que la “conspiración de silencio” está siempre detrás del subregistro (puesto que incluso cuando median deficiencias inherentes al atraso cultural en determinados países, si ahondamos en el análisis, nos toparemos con las transferencias transnacionales de los riesgos laborales y medioambientales, etc., por lo que, al final, también allí nos encontraremos presente la “conspiración de silencio”), de todo ello podemos concluir que España es “líder”, tanto de lo uno, como de lo otro.”

Con esto último, lo que hemos querido significar, es que, detrás del subregistro evidenciado en determinadas naciones, hay que situar, como uno de los factores causantes, la acción de lobby de la industria del amianto de nuestro país, que en ellos vino a asentar a sus filiales transnacionales. Obviamente, eso también es aplicable al rol de otras naciones en este asunto, pero en ello no vamos a la zaga de nadie.

Los autores, García Gómez et al., le cito de nuevo, ponen el dedo en la llaga al señalar “la deriva de los costes de hospitalización hacia el sistema sanitario general, en detrimento de las responsabilidades económicas y de toda índole que debían atribuirse a las Mutuas Patronales.” ¿Y qué tienen ver los subregistros con lo que usted señala?

Ya lo he explicado en una de mis anteriores respuestas:

Perdone de nuevo. ¡Hoy no es mi día!

Las Mutuas substraen al registro los casos de enfermedades profesionales, dándolas como comunes, para eludir el pago de las indemnizaciones, pero diré algo más: basta que existan discrepancias entre el INSS –reconociendo el carácter laboral de la enfermedad-, y las Mutuas, negándolo, para que éste opte por no introducir la comunicación en la Aplicación CEPROSS, en la que se suelen registrar tales casos de padecimientos por causa ocupacional.

Tomando pie en González y Agudo, un artículo suyo de 1999, habla usted de que un 25% de los trabajadores en España están expuestos a carcinógenos. ¿No exagera usted? ¿Uno de cada cuatro? ¡No puede ser!

No soy yo el que lo afirma; yo me limito a repetirlo. Se trata de lo que figura en artículos que publican renombrados epidemiólogos españoles, en revistas de indudable prestigio. Sus contribuciones siempre son muy relevantes y aceptadas por todo el conjunto de la comunidad científica, a nivel mundial.

Para situarnos un poco más. En España, actualmente, ¿cuántos muertes quedan registradas por enfermedades profesionales? ¿Son realmente muchas más en su opinión? ¿Qué porcentaje de ellas se puede atribuir al amianto?

Citando de memoria, y sin precisar año, porque da igual unos que otros, tome buena nota de estas cifras: cero, uno, dos casos… como si se tratara de la cifra de astronautas españoles. Es una completa desfachatez. A nuestra memoria acude la frase del malagueño Antonio Cánovas del Castillo: “Son españoles, los que no pueden ser otra cosa”.

¡Usted citando a Cánovas, no me lo puedo creer!

Pues créaselo; en mis escritos, también tengo incluidas otras citas, pertenecientes, por ejemplo, a Antonis Samaras, o a Benedicto XVI…

¡Vivir para leer y sorprenderse! Denuncia usted que algunas sentencias judiciales en lugar de tomar base en los conocimientos científicos existentes sobre el desarrollo de los hechos que han estado en el origen de la contaminación, “se remiten, por el contrario, al muy tardío reconocimiento oficial de los efectos nocivos derivados de la omisión de las oportunas medidas de seguridad, frente a la acción del asbesto”. ¿Y por qué obran de ese modo? ¿Nadie las ha criticado o denunciado? ¿No conocen el tema?

La crítica ya va implícita, incluso en declaraciones de otros jueces, como cuando el magistrado Rafael López Parada manifiesta: “En el contexto español hay un problema social de base. Los intereses económicos priman, hasta que la situación es insostenible”. Se trata, sin duda, de una buena base explicativa, que viene a dar en el clavo del meollo la cuestión.

No obstante, y en determinados casos, cabría interpretar, benévolamente, que es una insuficiente familiarización con tan complejo tema, junto con, quizás, una vulnerabilidad, por ello precisamente, frente al “embarrado del campo”, practicado por la literatura pseudo-científica, mercenaria al servicio del lobby del asbesto, la que vendría a ser la clave que permitiría explicarlo.

Habla usted de las divergencias de resultados debidas a la aplicación de “uno u otro criterio para la atribución etiológica al asbesto en los casos de cánceres de pulmón”. ¿Diversidad de criterios? ¿Qué criterios son esos?

Me refiero al hecho, mencionado por los autores que cito, de que en España hayan llegado a ser clasificados como “leves”, casos de cánceres pulmonares originados por exposición al amianto.

Una vez fui testigo, en una tertulia literaria, de ver cómo, a algunos “pintorcetes” allí presentes, les deseaban que tuviesen a sus hijos, tal y como los pintasen. Aquí, mutatis mutandi, cabría, quizás, desearle también algo por el estilo, a quienes llevaron a cabo esa clasificación del cáncer pulmonar, como enfermedad leve.

¿El factor del tabaquismo influye en los registros sobre patologías debidas al amianto? ¿Por qué es así?

Es innegable que el tabaquismo, en conjunción con la exposición al amianto, representa una extraordinaria sinergia en relación con el riesgo de contraer el cáncer pulmonar (aunque no para el mesotelioma). Asimismo es cierto que condiciona un agravamiento de la asbestosis, no directamente, sino por su incidencia sobre los valores de normalidad de la función pulmonar; también puede representar un cierto embrollo en el diagnóstico y en la asignación de la etiología. Pero no es menos cierto también, que el tabaquismo viene a representar, en los litigios, un burladero al que las empresas tratarán siempre de acogerse, para soslayar o minimizar sus responsabilidades pecuniarias por el daño causado. Esa erosión culmina, cuando un diagnóstico de asbestosis es sustituido, total o parcialmente, por el de una EPOC, cambiando lo que sería (“en estado puro”), un patrón restrictivo, por otro obstructivo o mixto.

¿La microscopia óptica dificulta o tergiversa parcialmente el registro de casos de asbestosis? ¿Por qué?

Ocurre cuando se la utiliza para identificar sólo a los cuerpos asbestósicos (estructura reactiva que recubre a una minoría de entre todas las fibras presentes), basando en ellos el recuento, y sacando conclusiones como si se tratara del total de las fibras presentes. Sólo una ínfima minoría, por comparación con las halladas mediante microscopía electrónica, resultan visibles al microscopio óptico, y sólo una minoría de entre éstas, a su vez, y como ya se ha indicado, llegan a formar cuerpos asbestósicos. El peor escenario se da, cuando al juez se le hurtan todos estos tecnicismos, y lo que se le presenta, o bien se limita a las conclusiones (pero sin detallar su fundamento fáctico), o bien sí se habla de ello, pero sólo a medias, es decir, sin especificar si lo recontado han sido fibras visibles al microscopio óptico, o meramente cuerpos asbestósicos.

¿Por qué Canadá, es una afirmación suya, es un país clave en el pasado, presente y futuro del amianto?

En el pasado, por haber sido uno de los mayores exportadores de amianto, y, con su gobierno a la cabeza, el más beligerante defensor de la continuidad en su uso. En el presente y en el futuro, porque está por ver su actitud en lo sucesivo, sin que quepa descartar como posible, una reversión a la situación anterior, al socaire y al albur de algún eventual trueque en la situación política del gobierno regional de Quebec, o en la del propio gobierno central canadiense.

Casi la última por ahora, no abuso más, ¿hay en España un registro fiable de ex trabajadores del amianto que permita realizar un seguimiento en condiciones?

Yo respondería a esta pregunta suya con un desafío, a quien quisiera recoger el guante: en España, en la década de los cincuenta del pasado siglo, contamos con una modesta minería del amianto; las tareas extractivas y de selección del mineral, se pagaban a destajo, a trabajadores sin vínculo contractual expreso y permanente. ¿Me puede alguien demostrar que esos trabajadores expuestos, hasta el fin de sus días, han estado censados, controlados y revisados periódicamente en su salud? Me parece que esa interrogante, que aquí dejo reflejada, responde implícitamente a su pregunta. A buen entendedor…

Le añado un segundo ejemplo: el de nuestros emigrantes retornados, cuando han trabajado, fuera de España, en industrias en las que estuvieron expuestos al amianto. Es el caso, entre otros, de aquellos españoles que trabajaron en la factoría de Eternit, en Niederurnen (Suiza); serán, estos en concreto, aproximadamente, unas doscientas personas, que a su regreso a España, cada cual habitualmente retornó a su población de origen, dispersas por las respectivas Comunidades Autónomas, cada una de las cuales gestiona, con una amplia discrecionalidad, su respectivo plan de seguimiento de expuestos post-ocupacionales. ¿Están todos debidamente censados y atendidos en el seguimiento de su estado de salud?... Es más: ¿es que hay alguno en esa situación de amparo? Ojalá y alguien lo rebatiese, demostrándome estar equivocado en mis reticencias.

Es magnífica esta última observación. Yo mismo, por ejemplo, con familiares muy próximos que tuvieron que emigrar fuera del país en los años sesenta y setenta, nunca había pensado en lo que usted acaba de señalar.

La última por ahora, no abuso más, y pasamos al siguiente apartado, al 1.5. Me ha pasado usted también esta referencia (¡es una afable mina inagotable!): https://www.dropbox.com/s/2kxfr3su1nrxnc9/DURALITA2.docx?dl=0). Actualmente, desde 2011 y con toda probabilidad, ahora mismo, de nuevo le cito, “el gobierno español brinda una de sus webs oficiales, para que una empresa, fabricante de productos de amianto-cemento, pueda difundir sus mentiras sobre el pretendido "uso seguro y controlado" de la variedad de asbesto conocida como crisotilo o amianto blanco”. Por tanto, infiere usted, “dobles estándares: de fronteras para adentro se lo prohíbe, y de fronteras para afuera, se lo promociona”. ¿Eso hace el gobierno español? ¿Nadie lo ha denunciado públicamente?

Aquí, en esto, yo meramente hago el papel de porquero de Agamenón. Su interrogante sobre el proceder del gobierno español, encuentra respuesta, simplemente accediendo a la web de la Cámara de Comercio de España en El Salvador.

De nuevo le tomo como fuente. Hasta el presente, escribe usted, “sobre esta cuestión no hay nada publicado, que yo sepa, porque no he logrado interesar en ello a nadie. Recientemente, hace pocos días, el famoso activista anti-amianto, el ingeniero medioambientalista Barry Castleman, me ha escrito un correo, interesándose por saber si DURALITA tendría algún vínculo con la española URALITA, que en su día fue mi empresa. Yo le he puesto en antecedentes de todo lo que sé al respecto, permitiéndole el acceso al mismo fichero.” ¿Nos da una explicación sucinta de Duralita? ¿Quién es Barry Castleman? ¿Es amigo suyo?

Comenzando por lo último. A Barry Castleman, en mi bibliografía sobre amianto le registro un total de 69 trabajos; un censo que no podemos considerar exhaustivo. A ello habría que sumar, sus numerosas intervenciones como experto ante los tribunales norteamericanos, en defensa de las víctimas, su frecuente participación en eventos internacionales sobre amianto, etc... De él podemos obtener inspiración, incluso cuando discrepemos ligeramente, como nos ocurrió, con ocasión de su visita a Sevilla, en lo que supuso la génesis de nuestro artículo: Francisco Báez, Paco Puche y Ángel Cárcoba, “Amianto: ¿quién mueve ficha?”http://www.rebelion.org/noticia.php?id=161012 , 19 de diciembre de 2012.

Le conocí personalmente hace ya varias décadas, con ocasión de mi asistencia –por deferencia del doctor Vicenç Navarro-, a un encuentro internacional sobre Salud Pública, celebrado en Barcelona. Habitualmente mantenemos contacto epistolar, informándonos en relación con novedades surgidas sobre la lucha contra el uso del amianto y sobre las nefastas consecuencias del mismo.

DURALITA es una empresa salvadoreña, dedicada a la fabricación de productos de amianto-cemento. El uso del amianto blanco o crisotilo, está permitido en El Salvador. Como todas las compañías que se dedican a fabricaciones que incluyen al crisotilo como uno de sus componentes, tergiversando las evidencias científicas, aboga por un supuesto “uso seguro y controlado” del mismo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter 

 

 
Prodein denuncia la devolución en caliente de un inmigrante que quedó
 
inconsciente tras ser golpeado por la Guardía Civil

La Marea

 

La ONG Prodein ha publicado un vídeo en el que se muestra cómo la Guardia Civil agrede a un inmigrante que estaba intentando saltar la valla a tierra españolas y tras dejarle inconsciente lo devuelve inmediatamente a Marruecos.

 

En el vídeo se puede ver como Danny, que así se llama el inmigrante, cae al suelo tras recibir varios porrazos de miembros de la Guardia Civil. En ese momento queda inconsciente y es cuando es trasladado hasta la parte marroquí de la frontera. Durante todo el tiempo que pasa, Danny permanece maniatado y no da signos de estar consciente en ningún momento. De hecho, su cuerpo se cae en repetidas ocasiones “por la fuerza de la gravedad”, asegura José Palazón de Prodein.

 

Palazón explica que “todavía nadie nos ha aclarado cuál es su situación”. “Hay algunos que dicen que está en un hospital marroquí, pero hay otros que nos dicen que ha fallecido, lo que está claro es que está inconsciente”, ha declarado.

                         ( Sensurat)

 

Fuente: http://www.lamarea.com/2014/10/16/video-prodein-denuncia-la-devolucion-en-caliente-de-un-inmigrante-que-quedo-inconsciente-tras-ser-golpeado/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter 
Domingo, 19 Octubre 2014 15:51

El Ébola de la corrupción

Escrito por
 
Portada :: España :: Monarquía frente a República
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2014

 

 
El ébola de la corrupción
 
 
 

           Agustín Moreno
            Cuarto Poder

 

Cobraban como si supieran de todo aunque declaren ante el juez que no se enteraban de nada. Disfrutaban de salarios, de dietas y de unas tarjetas en negro para sus gastos sin ningún control y sin declarar a Hacienda. Los directivos y consejeros de Caja Madrid llegaron a pulirse 15,5 millones de euros con ellas. ¡Viva la barra libre! Con el dinero de los impositores en una caja de ahorros pública, que ha sido vaciada de fondos, ha dejado un reguero de miles de preferentistas estafados y es responsable de un buen número de desahucios. Una caja que ha sido rescatada con dinero público para cubrir los 23.000 millones de euros del agujero producido por el saqueo y la desastrosa gestión.

 
Crisis sanitaria y humanitaria
 
 
 
 
Ébola: notas desde África
 
           Paula Miguel
             DIAGONAL
 

Juba (Sudán del Sur). Martes por la mañana.

Saboreo mi primer café “de verdad” en tres meses mientras contemplo las imágenes que escupen todas las cadenas de noticias internacionales: se confirma el primer caso de Ébola fuera de África: en España. Mi primer pensamiento: lo paradójico que resulte que estando en África, me siento más protegida frente a este virus, que en casa.

Empiezo a leer la prensa on line: protocolos dudosos, llenos de errores, torpe manejo de los casos de Ébola evacuados, pobre respuesta gubernamental ante el caso confirmado. Y no es que yo sea una gran experta en el tema, pero por lo menos me he estudiado, por mi trabajo, una y otra vez todos los protocolos, cosa que no han hecho muchos de los tertulianos que estos días parecen haber invadido todos los medios.

Las causas económicas y políticas de la epidemia de Ébola

Público.es

 

El Centro para el Control de Enfermedades (CDC, Center for Disease Control) del gobierno federal de EEUU, uno de los centros de mayor prestigio y reconocimiento internacional, perteneciente al Servicio de Salud Pública (U.S. Public Health Service) de dicho gobierno, publicó en el mes pasado un informe sobre la epidemia creada por el virus del Ébola en el que escribía que “los casos de Ébola podrían expandirse en una cantidad que podría variar de 550.000 casos a 1,4 millones en los primeros cuatro meses”.

 Carta de un auxiliar de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital La Paz

 
Existe un riesgo mayor que el Ébola y está tras el cristal

 
Asociación Madrileña de Enfermería

 

Soy un enfermero de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital La Paz. El motivo de dirigirme a Ud. Es poner en conocimiento de la opinión pública los hechos que han ocurrido recientemente en relación con la “Crisis del virus Ébola”. No quiero con ello crear alarma social, pero si narrar lo que está siendo una realidad en el día a día desde hace unos meses del personal de enfermería de dicha UCI entre los que me incluyo.

 
Portada :: España
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2014

 

 
Carta de un auxiliar de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital La Paz
 
Existe un riesfo mayor que el Ébola y está tras el cristal

 
Asociación Madrileña de Enfermería

 

Soy un enfermero de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital La Paz. El motivo de dirigirme a Ud. Es poner en conocimiento de la opinión pública los hechos que han ocurrido recientemente en relación con la “Crisis del virus Ébola”. No quiero con ello crear alarma social, pero si narrar lo que está siendo una realidad en el día a día desde hace unos meses del personal de enfermería de dicha UCI entre los que me incluyo.

Desde que se nombró al hospital La Paz como centro de referencia para el diagnóstico y tratamiento de dicha infección, en Abril 2014, el personal ha estado poniendo de manifiesto su disconformidad con tal medida y con las irregularidades que han estado cometiendo la dirección de enfermería de dicho hospital en su conjunto. (Ver archivo adjunto Notificación Juez).

Estas Irregularidades por resumir, se centran en que:

• El hospital no tiene la infraestructura adecuada para ingresar a pacientes afectados con este tipo de enfermedad (las famosas habitaciones de aislamiento de con presión negativa).

• Los protocolos originales del Ministerio de Sanidad fueron modificados a gusto para poder adaptarse a las carencias que tenía el hospital: Si no tenemos “presión negativa” decimos que “como no está demostrada la trasmisión aérea no es necesario tal medida”.

• Los protocolos generales de actuación (modificados o no) NO fueron entregados al personal para su conocimiento, ni tampoco fueron expuestos en las varias reuniones con la dirección de enfermería.

• Como Unidad de cuidados Intensivos exigíamos la realización de protocolos específicos de UCI (A día de hoy siguen sin existir o por lo menos al personal no han llegado)

• El personal exige la realización de cursos formativos y de capacitación para trabajar en situaciones como esta.

• El servicio de Medicina Preventiva del hospital imparte dos charlas informativas (45 minutos) de como son los equipos de protección personal necesarios. En aquellas charlas y por la inexperiencia del mismo personal que las impartía, los trajes se rasgaban, sustituían las calzas por bolsas de plástico, no existían escafandras completas y venían a decir poco más o menos que había que hacer un apaño para cubrirse la cara con cinta de carrocero.

Sin ser resuelto ninguno de estos temas por la Dirección del hospital, va pasando el tiempo y se comunica al personal que será el Hospital de la defensa “Gómez Ulla” quien asumirá estas emergencias pero como está en proceso de reforma para crear unas instalaciones adecuadas, hasta el mes de octubre seguiremos siendo hospital de referencia.

Así, sin hacer nadie nada nos presentamos en la noche del 5 de agosto, y el personal de guardia aquella noche entre los que me incluyo, a través de los medios de comunicación nos enteramos que se va a repatriar al sacerdote. Avisamos a nuestro inmediato superior (Supervisor de Guardia) el cual desconoce por completo el modo de proceder teniéndose que poner en contacto con el Jefe de Hospital de guardia aquella noche, el cual a su vez desconocía la noticia y comienza a activar el protocolo establecido (recordemos que hasta esa misma noche el paciente iba a ser ingresado en La Paz). Siendo el personal de UCI el encargado del recibir al sacerdote no se pone en conocimiento del mismo dicho protocolo.

Fue a la mañana siguiente, 6 de agosto, cuando gracias a dios, alguien advierte del peligro potencial de ingresar al sacerdote en un hospital de las dimensiones de La Paz, y sin las instalaciones adecuadas. Sobre las 14 horas se toma la decisión de que sea llevado a la 6ª planta del Hospital Carlos III dotada de salas de aislamiento con presión negativa. Desde ese mismo instante se comienza a dotar al hospital Carlos III de lo necesario para albergar al paciente. Aquí hay que señalar que dicha planta del hospital estaba cerrada y sin dotación de personal ni equipos pues a mediados de agosto darían comienzo las obras de transformación en una unidad de hospitalización para enfermos crónicos. Estaremos de acuerdo en que a esto se le llama “improvisar”.

Así durante toda la tarde del 6 de agosto y a toda prisa personal de ambos hospitales fueron dotando de medios dicha planta. Dándose casos curiosos en los que enfermeras del hospital La Paz transportaban en su propios vehículos material carente en el Carlos III. (Esto sí que es “Marca España”).

Ante la carencia de personal en el Hospital Carlos III por los motivos antes citados, las Direcciones de Ambos hospitales determinan que personal de la UCI de la Paz sea enviado al Carlos III. Y es aquí donde debido a la improvisación y la falta de criterio se comete otra negligencia más enviando a un personal sin formación alguna en Riesgos Biológicos a tratar a un paciente afecto de una de las infecciones más peligrosas conocidas declarada por la OMS a nivel mundial como Emergencia en Salud Publica. (Aquí conviene recordar que existe una unidad específica con formación para tratar estos casos: la Unidad NBQ o la Unidad Militar de Emergencias UME).

Y aquí se comete otra tropelía, Supervisores de enfermería y la propia Dirección de Enfermería de la Paz conocedores de que el personal a su cargo no está bien formado por que no se ha dado formación específica y no se le ha informado de los protocolos a seguir, ni cuál es su función cuando acudan a allí, se le obliga a desplazarse con coacciones y amenazas de perder su puesto de trabajo o abrírsele un expediente disciplinario si se niega a ser enviado al Carlos III.

A día de hoy y a pesar de que estas personas llevan varios días ingresadas, ni la dirección de enfermería ni dirección médica se ha ocupado de organizar simulacros de actuación impartidos por personal competente en las medidas de protección personal para el personal desplazado. Son las mismas enfermeras/os los que una vez allí en el Carlos III se informan de unos a otros como es el proceder y como hay ponerse las medidas de protección. Siendo justos, el personal del Carlos III que aún quedaba allí trabajando, con alguna más formación en estos casos que nosotros, nos intentan adiestrar y tranquilizar en este sentido. Pero esto ocurre allí minutos antes de entrar en la sala del paciente. Como dato curioso, la Guía para la selección y uso de Equipo de Protección Personal en ámbitos de atención médica, consta de 50 páginas. Y la Guía para la Atención de Pacientes con Virus Hemorrágico en los hospitales de EEUU consta de 225 páginas. Ambas del CDC de Atlanta y disponibles en “PDF” para cualquiera en su página web. Aquí no tenemos nada.

Es cierto que el personal muestra sus reticencias a acudir al Carlos III pero nadie se ha negado a tratar a un paciente. Solo advertimos que no hemos sido formados convenientemente y que dadas las características de la enfermedad el riesgo de contagio y posible trasmisión fuera de los muros del Carlos III es una realidad que como profesionales de la sanidad debemos poner en conocimiento de quien sea ya que nuestros superiores directos no nos escuchan. Las preguntas son claras: ¿Por qué se envía personal sin formación? ¡Es incongruente! ¿Por qué la responsabilidad última de evitar la propagación recae en personal sin formación específica? ¿Los americanos harían una cosa así?

Perdón por este último comentario. Me he prometido a mí mismo no caer en demagogia y ser lo más aséptico posible narrando de forma veraz los hechos.

Por otro lado la selección de este personal se ha hecho de forma arbitraria y sin criterio. Todo el personal de la UCI va a rotar por el Carlos III. Bien, protocolo de la OMS advierten que el personal sanitario o no, debe minimizar el tiempo de exposición en la sala con el enfermo así como reducir lo máximo posible el número de personas que atiendan de forma continuada al paciente. Pues bien si todo el personal de la UCI pasara por allí, ¿No estamos aumentando de forma exponencial el riesgo a una posible trasmisión? No es lógico y contraviene las medidas dictadas por la OMS.

Sigo. Al personal que pasa por allí no se le hace ningún tipo de seguimiento ni medida epidemiológica cautelar. Una vez terminado su turno se marcha alegremente a su casa y al día siguiente, si no te toca volver al Carlos III pues vas a trabajar a la UCI de la Paz con enfermos de diversa etiología en muchas ocasiones Inmunodeprimidos. Es un contrasentido que para subirte a un avión se tomen medidas y controles y yo pueda ir y venir y hacer mi vida normal como si nada. Esto no es coherente.

Para finalizar solo queda por recalcar que en todo este asunto hay mucha improvisación y mucha actitud temeraria por parte de los que de verdad, de verdad… novan a estar delante del virus mirándole a la cara. Escuchemos a los que están en la primera línea de fuego que algo tendrán que decir.

Le saluda atentamente.

Fuente: http://amenfermerianoticias.wordpress.com/2014/08/10/carta-de-un-enfermero-existe-un-riesgo-mayor-que-el-ebola-y-esta-tras-el-cristal/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter 
Página 1 de 3